QUIÉN ES EL MEJOR AMIGO DE LAS FARC?

Editorial

J BENAVIDES

Javier Benavides

En nuestra edición impresa de diciembre 2012 de la manera más respetuosa pregunté a mis lectores -Y ustedes creen en las Farc ? aludiendo a lo que manifestaba el grupo terrorista para dar inicio a las conversaciones de paz con el gobierno de Juan Manuel Santos. Aseguraban los cabecillas que estaban dispuestos a dejar las armas, reparar a las víctimas, suspender los ataques a la población civil y parar su actividad de narcotráfico con la que financian su operación nacional e internacional.

Más de dos años después quedé convencido de varias interrogantes que planteamos en ese momento. Este servidor no le creía a las debilitadas Farc ya que sus integrantes funcionan de manera independiente como bandas territoriales y cuando cometen masacres como la de los soldados en el Cauca, sus líderes salen a  justificarlos diciendo que es culpa del estado, del ejército o del establecimiento que los acosa. No han cumplido nada de lo prometido y se pasean por sus territorios con toda tranquilidad.

Siguen a esta hora en La Habana disfrutando de una estadía cinco estrellas que incluye botes de lujo, tabaco cohíba, buena dieta y jineteras a placer. Eso gracias a que tienen un gran amigo en Colombia. Siempre escuché decir que los meritos no eran necesarios si se tenía una buena palanca en las altas esferas y aunque lo ponía en tela de juicio, el paso de los años me ha golpeado la nariz con la verdad.

Tener de amigo al presidente del país es lo mejor que le puede pasar a cualquier bandido. Eso hace que las Farc tengan la firmeza para expedir comunicados que desafían el ordenamiento jurídico, que también tengan la desfachatez de señalar al ejército como responsable de las reacciones violentas de los narcoterroristas apalancadas por acciones que minan la moral de nuestra gloriosa institución – como la suspensión de bombardeos a campamentos

Tener de amigo al presidente hace que cada amanecer en La Habana sea como la canción de Phill Collins, “sólo un día más en el paraíso” camino a la impunidad y a una negociación que no va a ser refrendada por la ciudadanía colombiana debido a las contradicciones jurídicas que dejarían a los hacedores de maldad.

Tener de amigo al presidente Santos hará que los testaferros de las Farc que han invertido el dinero de la coca en propiedades ubicadas en Panamá y Venezuela, no tengan temor alguno de lo que les puede ocurrir ya que las altas cortes y la fiscalía están muy ocupadas persiguiendo a todos y cada uno de los colaboradores del gobierno de Álvaro Uribe y tratando de limpiar el barro que salpica sus fallos viciados de nulidad por la corrupción que corre por las venas de la “justicia” colombiana.

Como dijo el fallecido gobernante cubano Hugo Chávez Frías, que bueno ser amigo de usted presidente Santos.

 

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