Los latinos también son ‘blanco’ de grupos supremacistas

Los tres grupos de latinos del Sur de la Florida que más votaron por Donald J Trump para presidente de Estados Unidos en las elecciones pasadas fueron principalmente los cubano-americanos y en menor número los venezolano-americanos y colombo-americanos. Pero sus votos no tuvieron nada que ver con buscar un mejor futuro para ellos y sus comunidades sino que obedecieron en primer lugar a un afán de venganza contra Barack Obama por tratar de normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y en segundo lugar por ver a Donald J Trump como un aliado contra la casi dictadura de Maduro; además  estos grupos piensan que el ahora presidente de este país iba a ser un conservador de derecha que lucharía contra cualquier movimiento de izquierda tal y como lo hizo el presidente anterior de Colombia, Álvaro Uribe Vélez. Sin embargo esos países no han recibido ninguna ayuda de Trump y su situación sigue en deterioro.

Siempre es bueno recordar las raíces de donde se viene o a las de nuestros padres, pero si ya se ha tomado la decisión de dejar atrás los países de origen entonces hay que vivir aquí y en el presente y no añorando una patria que ya ni siquiera nos reconocería igual. Si se tiene el derecho de votar en este país y se quiere ejercer ese derecho, entonces se debe ser estadounidense primero y preocuparse verdaderamente por la comunidad donde se vive, pero eso no sucedió en las pasadas elecciones y ahora hay un presidente que llegó al poder tras desatar todos los demonios sociales y económicos de los Estados Unidos, y es un hecho que tras su victoria la caja de Pandora está abierta. Así fue denunciado en una carta abierta por cientos de profesores de ciencias políticas de unas 200 universidades, en la que concluyeron que “la presidencia de Trump era una grave amenaza para la democracia estadounidense y también para el resto de los gobiernos democráticos”.

Nueve meses después no se puede negar que estos profesores tenían razón, pues los elementos de extrema-derecha que vivían en los márgenes de la sociedad de este país, hoy se sienten más envalentonados que nunca. Su movimiento ya no habita solamente en línea utilizando sitios web, tableros de chat, redes sociales y los memes para difundir su mensaje. Ya están en las calles y en las universidades de las ciudades del país, divulgando en voz alta que están aquí y que día a día bajo el cobijo, a propósito o no, de esta presidencia crecen y se apegan a una ideología aberrante, ampliamente vista como supremacista blanca y antisemita,

que se quiere confundir con el conservadurismo que se conocía, con el republicanismo de antes. Pero esto no es así, estas son ideas racistas que hostigan. Son ideas contra los musulmanes, contra los inmigrantes, contra las mujeres – son todos los principios clave que conforman una ideología racista emergente conocida en ingles como “Alt-Right”.

Los orígenes de este movimiento se remontan a la oposición de muchos conservadores a las políticas del Presidente George W. Bush, especialmente la invasión estadounidense de Irak ya que ellos son estrictamente aislacionistas. Esta ultima característica también los hace sospechosos del mercado libre, un principio clave del conservadurismo, ya que creen que los intereses comerciales pueden estar a menudo en conflicto con lo que ven como ideales más altos, los de la preservación cultural y homogeneidad. La mayoría de los miembros de estos grupos son jóvenes hombres blancos que se ven primero como campeones de sus propias estructuras. Sin embargo, aparte de su lealtad a su “tribe”, como lo llaman, sus mayores puntos de unidad se respaldan en aquello a lo que se oponen: inmigración, multicultura, feminismo y sobre todo, lo políticamente correcto; ellos ven la corrección política realmente como la mayor amenaza para su libertad, y creen que pronunciar consignas racistas o antisemitas, no es un acto de odio, sino de libertad. Una idea que corre por casi todos ellos es la creencia de que las sociedades saludables dependen de pureza racial, étnica y cultural — que para la raza blanca, la diversidad es el camino hacia la extinción política y cultural. Otra idea es que cada grupo racial o étnico debe conseguir su propio país, pero los Estados Unidos (y Europa) es para la cultura blanca, Europea y cristiana.

Es por ello que frecuentemente personas como Jeremy Christian — idealista de extrema-derecha y acusado de apuñalar a tres personas en el Metro de Portland gritó entonces “get the f *** out of my country (lárguense al carajo de mi país)” mientras comparecía en la corte — utilizan este tipo de lenguaje. Así mismo en las pasadas manifestaciones de “unificación de la derecha” en Charlottesville, Virginia, blancos nacionalistas y neonazis corearon las frases “Sangre y Suelo” y “los judíos no nos reemplazarán”. Durante los dos días de marchas, mítines y contra-protestas, estalló la violencia, tres personas murieron y decenas más resultaron heridas. Las motivaciones de los manifestantes supremacistas blancos no podían ser más claras; están aprovechando esa sensación de vulnerabilidad y ven las relaciones de raza como un juego de suma cero. Ellos saben que hay varias líneas de evidencia convergentes con la idea de que los Estados Unidos de América se está convirtiendo en un lugar más hostil para los inmigrantes y extranjeros, y sumando a ello que el mismo Presidente Donald J. Trump con su degradante y deshumanizante retórica hacia los inmigrantes y su tibia respuesta a las protestas, sólo ha añadido combustible al enfrentamiento.

Es importante recalcar que desafortunadamente para las minorías de este país los cambios demográficos han inspirado a muchos americanos blancos a reconocer que de hecho tienen una pertenencia a un grupo racial y que deben trabajar en nombre de ella y es por eso que ahora personas que abiertamente jamás hubieran apoyado a organizaciones anti-inmigrantes -tras la victoria de Trump- se sienten mas libres a aceptar sus propios prejuicios, porque Trump no fue el que puso esos sentimientos en ellos en tan poco tiempo y a un nivel tan extenso, eran ideales que ya existían en lo mas profundo de su psiquis. El miedo a verse a si mismos como una minoría numérica para el año 2050 como fue informado en el Censo de 2010 hizo que al llegar Trump a la escena, muchos de los norteamericanos se sintieran liberados para demostrar lo que realmente quieren para si mismos y eso no incluye un país  donde ya no sean la mayoría

En un documento de trabajo reciente de la Oficina Nacional de Investigación Económica se preguntó ¿Si la elección de Trump actuó como una validación del sentimiento anti-inmigrante? ¿Si Trump podría convertirse en Presidente, mientras se alimentaba la xenofobia — la construcción de muros, la restricción a la inmigración y los pregones nacionalistas como “América primero”, etc. — haciendo que la xenofobia fuera más socialmente aceptable.  Resulta que la respuesta fue un rotundo sí, el ser humano, incluso a una temprana edad, aprende lo que es socialmente aceptable tras la observación de otras personas. Después de las elecciones, los habitantes de Estados Unidos y el mundo entero han sido testigos a un inquietante número de crímenes de odio descarado y vandalismo contra instituciones judías y musulmanas. Hay evidencia de que las normas sociales contra el prejuicio cambian cuando la gente en el poder comienza a hablar y comportarse mal.

Y sin duda sí se han comportado extremadamente mal. El constante silbido del silbato para perros de Trump ha mandado un lenguaje deshumanizante contra inmigrantes y ha alimentado los temores de las minorías y los extranjeros. Y lo peor de todo, es que los nacionalistas blancos más extremos están recibiendo el mensaje. De hecho, David Duke y el Ku Klux Klan han dejado claro que ven los objetivos de Trump de “volver hacer a América grande otra vez” como su propia meta de retomar su país que consideran perdido en esta gran mezcla de culturas y razas que representan ha esta nación. Es probable que Trump no apoye directamente a esta interpretación, pero es difícil negar, que ha sido complaciente con los que tienen una cosmovisión nacionalista blanca.

Tanto que el nacionalista blanco Richard Spencer ha hecho todo lo necesario para hacer al “Alt-Right” omnipresente. Spencer es un nuevo rostro del movimiento de la extrema derecha, bien educado en las universidades de Virginia, Chicago y Duke, ubicado a un mundo de distancia de las imágenes antiguas del Ku Klux Klan.  El término “Alt-Right” ha sido un intento exitoso por Spencer de renombrarse a sí mismo y a sus seguidores como algo fresco, joven y listo para una nueva generación, pero que sigue fuertemente ligado al término “Sangre y Suelo” que comenzó como una idea política y cultural en Alemania a principios del siglo XX y la cual seria mas tarde tomada en serio por el régimen Nazi. Este concepto sigue promoviendo la puridad étnica de la raza blanca y Eugenesia. Esta visión supremacista es la qué separa a los alternativos nacionalistas de derecha blancos de los otros de corrientes de derecha mas ligados al conservadurismo aceptado en el espectro político.

Es obvio que ya no se puede negar que entre mas se asienta la presidencia actual mas frágiles se van volviendo las relaciones raciales de esta nación. Esta tendencia ha cobrado tanta fuerza que ha penetrado todos los ámbitos pues es inverosímil pensar que muchos latinos del sur de la florida realmente no han tenido ninguna reacción fuerte en contra de Donald J Trump por la retorica utilizada después de lo sucedido principalmente en Charlottesville, Virginia. Decir que la equivalencia moral de los grupos supremacistas blancos y los contra-protestantes de izquierda son iguales según el presidente de los estados unidos ha creado una reacción de condena inmediata de senadores, congresistas celebridades, directores ejecutivos de grandes compañías y muchos habitantes mas, sin embargo no ha habido tal respuesta de muchos hispanos del sur de Florida, que con su silencio parecen aliarse a esos mismos grupos de supremacistas blancos lo que permite preguntar “¿Si esto será porque muchos hispanos se consideran de raza blanca y piensan que la discriminación racial no aplica a ellos?

Es difícil determinar qué hace que las personas se puedan comportar de esta manera pero siempre hay la esperanza que la mayoría de los habitantes de esta gran nación se sigan considerando seres humanos dispuestos a seguir contribuyendo al desarrollo y la prosperidad colectiva de todos los habitantes de los Estados Unidos de América.

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